A nivel educativo nos encontramos con unos programas estatales orientados a llenar las instituciones escolares de equipos tecnológicos: tableros digitales, computadores y tabletas que más que brindar una solución constituyen un problema porque en la mayoría de los casos son de mala calidad y su mantenimiento es casi imposible para las instituciones educativas y los que están en buen estado solo funcionan con programas básicos.
Más allá del instrumento tecnológico está el asunto de la conectividad, por ejemplo en mi institución educativa se cuenta con 90 tabletas y 35 computadores portátiles, herramientas suficientes para los grupos de trabajo que no sobrepasan los 35 alumnos para los que contamos con una conectividad de 2 MB que debe brindar acceso a el número de equipos mencionados.
Sumado a ello están las labores administrativas de la institución y todos los celulares y equipos portátiles de propiedad los estudiantes y de las personas de la comunidad que les permita conectarse porque la red es de carácter público, además la carencia en muchas de las instituciones de un profesor experto en el área de tecnología e informática.
Esta es una pequeña radiografía de la dotación tecnológica no solo de mi institución educativa sino de muchas otras de nuestro país, radiografía que me permite resolver algunas preguntas planteadas para la reflexión de la semana y de lo que va corrido del curso.
Si no hay conectividad el impacto de las tic como elemento dinamizador de las metodologías activas y colaborativas que permiten crear redes de aprendizaje y la construcción de conocimientos reflejara un impacto poco positivo, el uso de los artefactos tecnológicos que poseemos no va más allá de un uso instrumental que prolonga y perpetúa el método transmisionista de la escuela tradicional.
Existe además una gran diferencia generacional entre la población que va a las aulas como estudiantes y la que asiste bajo el rol de docentes, nuestro jóvenes pertenecen a la era digital con un modo de aprender muy diferente al modo de enseñar que usamos los docentes.
Es sabido que existe un gran analfabetismo digital en los docentes, muchos de los cuales no hacen esfuerzo para superarlo y otros tantos que motivados e interesados en prepararse para entrar en la moda de las tic no encuentran eco para sus propósitos de una innovación curricular que posibilite que las tic sean mediadoras del proceso de enseñanza aprendizaje.
Creo que el panorama de las tic en la educación aun no es lo bastante claro para pensar en un futuro promisorio en donde su integración al sistema educativo permita la mejora del proceso de enseñanza y del mejoramiento de la calidad educativa en nuestro país.









